Para nadie es un secreto que Colombia se acerca al pico de contagios y por estos días empieza a vivir las horas más críticas de la pandemia. Amazonas es uno de los departamentos más afectados del país y hasta hace pocos días fue incluso epicentro de la  covid-19 a nivel nacional. Pero la pesadilla aún no termina. Ahora, la población de La Chorrera, del resguardo predio Putumayo, podría vivir una pesadilla por cuenta del nuevo coronavirus. 

La población de La Chorrera es de 3.800 habitantes que pertenecen a cuatro pueblos indígenas originarios: murui-muina, okaina, bora y muinane, los cuales hoy están en gran riesgo. Hasta el momento estiman que un 70 por ciento de ellos está contagiado y en estado crítico. En solo cuatro días han muerto cuatro sabios de estos pueblos indígenas: Eulogio Herrera, Ofelia Neikase, Román Remuy y Mateo Fariratofe. La cifra, sin embargo, podría dispararse en poco tiempo. 

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La situación es preocupante pues la comunidad no cuenta con elementos de bioseguridad, mucho menos con respiradores o ucis que puedan ayudar a salvar a los pacientes en riesgo. Es por eso que piden a gritos la ayuda del Gobierno nacional para que no desampare a estas comunidades y envíe equipos médicos para dotar el territorio. 

“Esto para nosotros es la segunda exterminación cuando hasta ahora nos estamos reconstruyendo como pueblo de la explotación del caucho”, dijo Clemencia Herrera, hija de Eulogio Herrera, uno de los abuelos fallecidos, y una de las líderes indígenas de La Chorrera. Herrera se refiere nada más y nada menos que a la matanza de La Chorrera, en la que murieron 80.000 indígenas durante 1912 y 1929, como consecuencia de las caucheras en la zona. Ahora, la covid-19 podría terminar con estas comunidades ancestrales.

“Hemos hablado con el Gobierno, con las IPS y EPS que tienen afiliados a los indígenas, con la Secretaría de Salud de Leticia, con todo el que se nos ocurra y no nos ayudan”, cuenta Herrera. Para la líder indígena, el gobierno se ha encargado de dar cifras de contagio erróneas de la zona las cuales dicen que hay solo tres contagios pero en realidad el número real podría sobrepasar las 2.000 personas. 

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A raíz de la preocupante situación la Asociación Zonal indígena de Cabildos y Autoridades de La Chorrera (AZICATCH) emitió un comunicado dirigido al gobierno del presidente Iván Duque para tratar de conseguir su apoyo y hacerle frente a la pandemia en este territorio. Dentro de los auxilios que piden están: “un sabedor avalado por el pueblo, reconocido por su capacidad y conocimiento para la atención de pacientes”, según expone el comunicado. Asimismo, piden un auxiliar cultural avalado por el pueblo para acompañar a los pacientes, y un auxiliar en salud pública para llevar el registro.

Para ello solicitan un auxilio económico que en total alcanza los 20 millones de pesos para poder tener no solo personal capacitado para atender la emergencia, sino elementos de bioseguridad que escasean en la comunidad, y alimentación. 

El de la derecha es Eulogio Herrera, el papá de Clemencia Herrera, uno de los cuatro fallecidos de La Chorrera hasta el momento por covid-19. Foto: Daniela Peña

Por el momento las eps han trasladado a algunos pacientes en avión ambulancia a Ipiales o Amazonas, pero el trayecto puede tardar una hora o incluso un poco más. Además, algunos mueren esperando sus medicamentos que llegan cuatro días después, como el papá de Clemencia. 

La comunidad en este momento no cuenta con los medicamentos suficientes pues se acabaron el acetaminofén, la aspirina, y hasta el oxígeno en los hospitales. Según cuenta Herrera, reparten lo poco que hay entre los más afectados. “Por estar lejos el gobierno no nos debe abandonar. Aquí la única médica que había se contagió, al igual que los enfermeros y por supuesto no tenemos respiradores para los que están en estado crítico. ¿Qué les cuesta instalar cuatro o cinco respiradores de los que llegan a estos territorios para salvar vidas?”, dice Herrera.   

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Por ahora han recurrido a la medicina tradicional para tratar a los contagiados. Usan limonaria, conjuros, tabacos, albahaca, cáscaras de naranja. Y los sabios constantemente están probando cosas para ver qué le sirve a la comunidad. “Esta enfermedad hubiera sido fácil de curar si fuera natural, pero no lo es. Esto está fabricado en un laboratorio y se les salió de control, entonces es difícil de saber cómo curarlo”, explica Clemencia. 

La comunidad pide acciones contundentes del gobierno en este territorio para salvar los 3.800 habitantes de estas cuatro comunidades indígenas que hoy están en un riesgo inminente ante la covid-19. La falta de elementos de bioseguridad, personal médico y equipos para tratar a los pacientes, podría exterminarlos definitivamente.