Inmóvil, lastimada y sin poder volar. Así encontraron a un águila arpía varios habitantes de la vereda Buenos Aires, ubicada en el municipio de Vista Hermosa, Meta, una de las especies más impactadas por la deforestación, la pérdida de los ecosistemas y la cacería en Colombia.

El caso, presentado el pasado 19 de octubre, le fue reportado al grupo de protección ambiental y ecológica de la Policía, entidad que se comunicó con los funcionarios de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área Manejo Especial la Macarena (Cormacarena) para que valoraran a la rapaz.

Le puede interesar: Esta es la historia detrás del romance de una pareja de águilas arpía

Los veterinarios evidenciaron que el águila arpía contaba con heridas y laceraciones en el cráneo y el cuello, golpes posiblemente ocasionados por acciones humanas. La rapaz necesitaba atención médica inmediata, por lo cual fue transportada al centro de atención y valoración del Bioparque Los Ocarros (Villavicencio) en un helicóptero Black Hawk UH-60 de la Fuerza Aérea Colombiana.

Expertos harán todo lo posible para que el águila arpía pueda volver a volar. Foto: Cormacarena.

“En el hogar de paso de la fauna silvestre, expertos de la entidad le tomaron diferentes muestras diagnósticas al águila arpía y dieron marcha al respectivo tratamiento de rehabilitación, logrando resultados positivos como una alimentación adecuada y el aumento del peso corporal”, informó Cormacarena.

Sin embargo, para que la rapaz vuelva a alzar vuelo por las selvas húmedas tropicales del país, su hábitat natural, era necesario trasladarla al Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro de Pereira, un lugar experto en este tipo de animales.

En un centro de rehabilitación de rapaces en Pereira, la arpía iniciará su proceso de recuperación. Foto: Fuerza Aérea.

En una aeronave King 350 de la Fuerza Aérea, la rapaz viajó desde la base aérea del municipio de Apiay en el Meta a su nuevo hogar en la capital del departamento de Risaralda. “En el centro de rehabilitación podrá continuar con su proceso de recuperación y rehabilitación, un trabajo que contará con el apoyo de un grupo de expertos”, dijo la autoridad ambiental.

Le puede interesar: ¿En qué se basan los científicos para elegir las especies que salvarán de la extinción?

Según Cormacarena, el primer paso para la recuperación del águila arpía será la toma de una tomografía, lo que dará paso a una serie de pruebas de vuelo para que pueda retornar lo antes posible a su hábitat natural.

La rapaz fue trasladada al Centro de Rehabilitación de Rapaces San Isidro. Foto: Cormacarena. 

“Aunque el pronóstico del águila arpía continúa reservado, en sus primeros días en el Bioparque Ukumarí de Pereira, donde está ubicado el centro de rehabilitación, se ha mostrado activa y alimentándose muy bien”, indicó Cormacarena.

Por su parte, la Fuerza Aérea Colombiana aseguró que el nuevo hogar del águila arpía cuenta con expertos profesionales y equipos especializados del Bioparque Ukumarí, con los cuales se esperan realizar otras pruebas diagnósticas para encontrar el causal de afectación del ave.

Le puede interesar: Nace primera reserva para proteger a la carranchina, tortuga en vía de extinción

“Esta rapaz está categorizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como una especie vulnerable a la extinción. Los expertos le realizarán todos los procedimientos médicos necesarios para evitar la agudización del cuadro clínico del animal”.

El ideal es que la arpía regrese a su hábitat natural. Foto: Cormacarena.

Reina en las selvas

El águila arpía sólo habita en las selvas húmedas tropicales de América, desde el sur de México hasta el norte de Argentina. Es un poderoso depredador que en Colombia ha sido registrado principalmente en el Pacífico, la Amazonia y el departamento de Córdoba.

Esta rapaz, que en edad adulta llega a pesar hasta nueve kilos, vive en las copas de los árboles más altos, desde donde caza animales arbóreos como perezosos, monos aulladores, lapas, perros de monte, iguanas y aves grandes como pavas, paujiles y guacamayas. 

El águila arpía cuenta con las segundas garras más poderosas de los predadores terrestres. Fotos: Cormacarena. 

Las hembras, que son más grandes que los machos, alcanzan a medir más de un metro de alto y dos metros de envergadura, incluidas las alas. Con sus imponentes garras, consideradas las más grandes entre las rapaces y las segundas de los predadores terrestres, pueden matar de un solo agarrón a sus presas.

Le puede interesar: La lucha por salvar al pez loro, el guardián de los arrecifes coralinos de Colombia

Vuela entre los árboles con una agilidad única entre la selva. No es de largos vuelos planeados, pero su larga cola y poderosas plumas le permiten cambiar de dirección fácilmente. Casi siempre se le ve quieta divisando posibles presas.

La rapaz es evaluada frecuentemente por los expertos. Foto: Cormacarena.

Como los frondosos árboles selváticos son su único hogar, la deforestación se ha convertido en su principal enemigo. El Instituto Alexander von Humboldt la incluyó en el listado de animales más afectados por este flagelo, en especial las que habitan en las estribaciones del Parque Nacional Natural Paramillo, ubicado en el sur de Córdoba.

El Libro rojo de las aves, elaborado por el Humboldt y la Universidad Javeriana, indica que en el continente no sobreviven más de 50.000 águilas arpía, un número en descenso por la pérdida de hábitat, la cacería y los mitos regionales.

“La extracción selectiva de maderas constituye una amenaza para la reproducción de la arpía, pues se seleccionan árboles de gran porte que son vitales para la construcción de sus nidos. En Colombia se estima una población inferior a 10.000 individuos maduros, cifra que disminuye por los procesos que afectan a la especie”, cita el documento.