Al observarla, los médicos-veterinarios no le pronosticaron mucho tiempo de vida. La hembra ocelote (Leopardus pardalis) que había sido rescatada en el municipio de Nilo, en Cundinamarca, se encontraba en condiciones deplorables. 

Luego de valorarla, los médicos veterinarios del Centro de Atención y Valoración de fauna silvestre (CAV) de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), ubicado en el municipio de Tocaima, señalaron que el felino presentaba una inclinación hacia el lado derecho, baja condición corporal, heridas en sus patas, inflamación de sus ganglios, alopecia y colmillos rotos.

No obstante, pese a lo complicada que parecía su rehabilitación, se la jugaron por recuperarla y darle una segunda oportunidad. Su tratamiento incluyó una dieta estricta y un proceso que le permitiera recobrar sus habilidades biológicas, al cabo del cual se evidenció un incremento de peso. 

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Finalmente, tras un arduo trabajo, la hembra ocelote demostró su capacidad para atrapar presas en las múltiples pruebas de caza que realizó. Ya estaba lista para ser liberada y retornar al hábitat natural de la que un día fue abruptamente extraída. 

Lo mismo sucedió con un búho o lechuza campestre (Asio flameus) que había sido rescatado del cautiverio en el municipio de Funza (Cundinamarca), el cual, al ser valorado por los especialistas, no respondía a estímulos visuales y tenía una deficiente condición corporal. Ante esta situación tuvo que ser sometido a un intenso proceso de rehabilitación. Al cabo de un mes le fueron practicadas pruebas de vuelo y cacería, y se determinó que su recuperación había sido satisfactoria.

 
El búho o lechuza campestre (Asio flameus) fue rescatada del cautiverio en el municipio de Funza (Cundinamarca). Foto: CAR Cundinamarca. 

Como estos dos animales, otros 48 ejemplares silvestres, que lograron recuperarse en el CAV de la CAR Cundinamarca y la Unidad de Rescate y Rehabilitación de Animales Silvestres (URRAS) de la Universidad Nacional en Bogotá, luego de haber sido rescatados en diversos operativos o entregados voluntariamente por sus tenedores, recobraron su libertad. La vereda La Isla, del municipio de Guataquí, les servirá como su nuevo hogar.

Además del ocelote y el búho, también fueron liberados zarigüeyas, pericos bronceados y otras especies de mamíferos, reptiles y aves. 

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Tras su liberación, la Corporación reiteró el llamado a denunciar el tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre, no sin antes resaltar que se trataba de un delito que abarcaba penas que iban entre millonarias multas, hasta la privación de la libertad. Además, recordó que solo en su entorno natural este tipo de animales están tranquilos y seguros.

La entidad, también recordó que, lastimosamente, casos como los de la hembra ocelote o el búho eran muy constantes en su jurisdicción. Destacaron el hecho, de que muchos animales eran sometidos a estrictos procesos de rehabilitación por parte del personal médico-veterinario de la CAR, que muchas veces no resultaban satisfactorios, razón por la cual, los animales eran condenados al cautiverio de por vida.