Hace dos meses, cuando se conocieron las primeras imágenes de la devastación que causó el huracán Iota en su paso por el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, varios científicos consideraron que una de las aves más emblemáticas podría haber desaparecido del territorio insular.

Los fuertes vientos de Iota, superiores a los 200 kilómetros por hora, impactaron al 90 por ciento del bosque seco tropical y causaron estragos en las coberturas vegetales como el manglar, ecosistemas que le brindan refugio y alimentación al vireo de Providencia (Vireo crassirostris approximans).

En contexto: Ave endémica de Providencia habría desaparecido tras el paso del huracán Iota

“Se sugirió que los fuertes vientos podrían impactar a las aves e incluso causar la extinción de especies restringidas únicamente a las islas. Debido a su pequeño tamaño, se pensó que los vientos pudieron arrastrar la población de esta ave hasta causar la mortalidad de muchos individuos”, indicó David Ocampo, ornitólogo del Instituto Humboldt.



Los investigadores temían que el vireo de Providencia ya no hacía parte de los ecosistemas de Providencia debido al paso arrollador del huracán Iota. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Según el investigador, un huracán tan potente que derribó los bosques y edificaciones de Providencia, pudo causar estragos profundos en la población del vireo y otras especies. “Estas aves se mueven entre la vegetación a través de vuelos cortos y era posible que los fuertes vientos de Iota pudieran impactar gran parte de la población”.
Le recomendamos: Ave endémica de Providencia sobrevivió a los embates del huracán Iota

Desde el primer día de la expedición Cangrejo Negro en Providencia, el investigador, con el apoyo local del estudiante de biología Osmar Orozco Reeves, empezaron a buscar a este vireo, ave que fue priorizada debido a su distribución restringida en Colombia solo a esta isla.

El primer sitio donde fue registrado en vireo de Providencia fue en un relicto de bosque seco del sector de Manzanillo. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

"No tuvimos que esperar mucho para encontrarla. El primer hallazgo de su presencia fue en una zona cerca del manglar, donde logramos fotografiar a varios individuos. Luego fueron apareciendo en todas las coberturas vegetales estudiadas. Estos resultados preliminares sugieren que incluso actualmente podría ser una de las especies con mayor presencia en la isla, luego del paso del huracán Iota”, aseguró Ocampo.

Le puede interesar: Huracán Iota afectó el 90% del bosque seco tropical de Providencia

En el bosque de Manzanillo, donde sobrevivió un remanente de bosque seco tropical, los investigadores identificaron inicialmente al vireo de Providencia a través de su canto. “A pocos minutos de explorar este sitio pude identificar con claridad su reclamo, un par de notas repetitivas. Luego salió de la vegetación y pudimos fotografiarlo”.



David Ocampo, ornitólogo del Instituto Humboldt, lideró los recorridos para estudiar las aves de Providencia. Foto: Instituto Humboldt.

Por medio de redes de niebla, en las cuales quedan suspendidas las aves sin lastimarse, Ocampo pudo analizar varios vireos de Providencia. “En un sitio capturamos dos individuos que registraron pesos entre los 10 y 11 gramos. Les tomamos muestras de sangre para dar marcha a estudios más profundos sobre su población y grado de endemismo”.

Con las muestras de tejidos de los vireos de Providencia, los investigadores del Instituto Humboldt, en colaboración con investigadores de Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional y de la Universidad Javeriana de Cali, realizarán estudios para determinar el estatus taxonómico de esta ave.


Por medio de diferentes análisis, los investigadores establecerán el estatus taxonómico de la población presente de esta ave en Providencia y San Catalina. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


“Por ahora reconocemos el vireo de Providencia (Vireo crassirostris approximans) como una subespecie con distribución restringida a la isla. Otros autores lo consideran una subespecie del vireo de manglar (Vireo pallens) o incluso como una especie (Vireo approximans). Solo mayores estudios con más información, como molecular, nos ayudarán a responder esta pregunta que, además puede tener implicaciones en su conservación”, precisó Ocampo.

Lea también: ¿Tragedia en Providencia por el paso del huracán Iota pudo haberse evitado?

El ornitólogo precisó que este tipo de análisis son de suma importancia para poder documentar más precisamente nuestra biodiversidad y definir los alcances de posibles estrategias de conservación.

“Si es una subespecie o especie puede tener implicaciones dependiendo de qué definimos como unidad de conservación, por ejemplo, desde la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”.


El estudiante de biología Osmar Orozco Reeves participó en los recorridos de la expedición Cangrejo Negro. Foto: David Ocampo (Instituto Humboldt).

Estos estudios también permitirán entender la historia evolutiva del vireo de Providencia, es decir, qué tanto tiempo lleva acumulando cambios y qué tan diferente podría ser de otras poblaciones.

Además de estos análisis, el Instituto Humboldt tiene proyectado realizar estudios ecológicos que permitan dar un diagnóstico más completo para conocer a fondo los hábitats donde ahora reside y los sitios que concentran la mayor cantidad de individuos en Providencia.



El vireo de Providencia es un ave pequeña que sobrevivió al paso del huracán Iota en la isla. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Según Ocampo, el primer paso fue confirmar que estuviera en los diferentes tipos de hábitats de la isla. “Lo que sigue es hacer varios análisis y definir cuáles son las mejores metodologías para establecer monitoreos a mediano y largo plazo, que permitan conocer mejor cómo está la población, medidas de abundancias, cómo se distribuyen, aspectos detallados del uso del hábitat”.

El investigador apunta que para lograr esto será muy importante incorporar estudios de su biología reproductiva. “Esto nos permitirá tener una mejor idea sobre el estado en que está el ave y cómo podemos conservarla”, puntualizó. 

*Con información del Instituto Humboldt.