El tráfico de fauna silvestre no cesa nisiquiera en medio de la pandemia por la covid-19. Por el contrario, sus modalidades se han ido transformando y adaptando, al punto que el comercio ilícito de especies se ha ido incrementando a través de las redes sociales. 

La reapertura del transporte aéreo entre países, permitió que las viejas técnicas de traslado de animales también retornaran. De eso se pudieron percatar las autoridades de Filipinas, quienes realizaron un impactante descubrimiento en lo que se veía como una simple encomienda de calzado y prendas de vestir. 

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Durante el procedimiento de escaneo de equipajes en el Aeropuerto Internacional Ninoy Aquino, en Manila, un par de zapatillas llamó la atención de las autoridades, pues su interior parecía albergar algo extraño.

Los policías encargados de la revisión aeroportuaria optaron por separar el paquete del resto del equipaje y adelantar un chequeo más minucioso. Sus sospechas eran ciertas: en el interior de cada zapato se encontraban decenas de recipientes de plástico pequeños. 

Debido a la sospecha los agentes decidieron apartar el equipaje y realizar un chequeo más detallado. Así evidenciaron que en el interior de cada zapatilla había decenas de pequeños recipientes plásticos.

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En un primer momento las autoridades sospecharon que los empaques contenían sustancias alucinógenas, lo cual es algo común en el modus operandi de los traficantes de drogas; pero la sorpresa fue mayor al abrir los tubos y descubrir que dentro había animales vivos y no de cualquier especie: eran tarántulas.

 
En estos pequeños recipientes de plástico eran transportadas las 119 tarántulas. Foto: Policía de Filipinas. 

Luego de realizar el respectivo conteo, fueron reportadas 119 tarántulas vivas, de diferentes especies. Casi un milagro en vista de las condiciones en las que eran transportadas. 

Las arañas fueron entregadas a la Unidad de Monitoreo de Tráfico de Vida Silvestre del Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales (DENR WTMU), donde quedaron bajo protección y rehabilitación de cara a ser liberadas de nuevo a su hábitat natural. 

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Entre tanto, el dueño de las zapatillas, identificado como Michal Krolicki, fue rastreado y ubicado en la provincia de Cavite, costa sur de la bahía de Manila, donde fue capturado, mientras que las autoridades intentan dar con el paradero de la persona a quien iba remitida la encomienda y, posiblemente, era el comprador de los arácnidos. 

Por su parte, las autoridades en Filipinas informaron que reforzarían los controles en los aeropuertos de ese país para contrarrestar el tráfico de fauna silvestre y atacar directamente a las mafias que se enriquecen a costa de la explotación de la biodiversidad. 


Las tarántulas son apetecidas por coleccionistas y personas a quienes les gustan como mascotas. Foto: Secretaría de Ambiente de Bogotá. 

Las tarántulas son la especie de arañas más grande que existe. Su dieta se basa en la ingesta de diversos insectos, que van desde saltamontes y cucarachas, hasta roedores. Su alimentación contiene un alto grado de proteínas que le permiten tener un exitoso cambio de piel, además, puede permanecer de tres a cinco días sin alimento alguno.

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Son cazadas de su entorno natural para ser vendidas como mascotas, piezas de exhibición o para usos medicinales tradicionales, situación que tiene a varias de las 900 especies que hay registradas de este animal en peligro de extinción. De hecho, estos arácnidos de ocho ojos pueden tener aspectos muy diversos. Sus colores, por ejemplo, van desde el azul hasta el rosa salmón. Muchas viven en los árboles; otras, en madrigueras subterráneas.


En frascos de plástico, que habían sido introducidos en varias cajas de cereal, fueron encontradas 23 tarántulas que pretendían ser envias de Bogotá a Seúl. Foto: Secretaría Distrital de Ambiente.

En Colombia también han sido reportados casos de tráfico de tarántulas a través de encomiendas. En octubre de 2018, por ejemplo, un ciudadano coreano pretendía llevar ilícitamente desde Bogotá hasta Seúl, 23 arañas de este tipo, pertenecientes a las especies Xenesthis y Pamphobeteus, que habían sido introducidas en frascos de plástico y empacadas en varias cajas de cereal, para luego ser comercializadas en Corea del Sur, donde pueden alcanzar precios en el mercado negro de hasta 200 dólares por unidad. 

Las autoridades notaron algo sospechoso al percatarse que el remitente y destinatario era la misma persona